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Moisés y su llamado: Dios acompaña a los que llama
Una clase bíblica para niños sobre Moisés y su llamado, que enseña que Dios nos conoce por nombre, nos da propósito y nos acompaña cuando obedecemos con fe.
Ver claseDios puede hablar al corazón de los niños y enseñarles a caminar en obediencia desde pequeños. La historia de Samuel nos muestra a un niño dispuesto a servir, aunque al principio todavía no sabía reconocer la voz de Dios.
Durante una noche, Samuel escuchó que alguien lo llamaba. Pensó que era el sacerdote Elí, pero pronto descubrió que era Dios quien quería hablar con él. Esta clase ayudará a los niños a comprender que pueden acercarse al Señor con un corazón atento y responder: “Habla, porque tu siervo oye”.
Samuel era un niño que vivía y servía en el templo junto al sacerdote Elí. Una noche, mientras dormía, escuchó una voz que decía:
—Samuel… Samuel…
Creyendo que Elí lo llamaba, Samuel corrió hasta él y le preguntó:
—¿Me llamaste?
Pero Elí le respondió que no lo había llamado y le pidió que volviera a dormir. Esto sucedió tres veces. Finalmente, Elí comprendió que era Dios quien estaba llamando al niño.
Elí le enseñó a responder:
—Habla, Señor, porque tu siervo escucha.
Cuando Dios volvió a llamarlo, Samuel respondió con un corazón dispuesto. Desde ese momento comenzó una etapa muy importante en su vida, porque Dios tenía un propósito especial para él.
Que los niños comprendan que:
Dios los ama, los conoce y puede guiarlos.
Podemos aprender a reconocer su voluntad por medio de la Biblia.
Escuchar a Dios también significa estar dispuestos a obedecerlo.
Dios puede usar la vida de un niño que tiene un corazón atento.
1 Samuel 3:1-10
“Habla, porque tu siervo oye.” 1 Samuel 3:10
La clase original propone repetir el versículo varias veces utilizando gestos: colocar una mano en la oreja, levantar una mano y terminar con las manos juntas en actitud de oración.
Dios llamó a Samuel por su nombre. Esto nos recuerda que ningún niño es desconocido para el Señor. Dios conoce a cada uno, sabe lo que siente y se interesa por su vida.
Samuel escuchó la voz, pero al principio no comprendió quién lo llamaba. Necesitó la orientación de Elí. De la misma manera, los niños necesitan padres, maestros y líderes cristianos que los ayuden a conocer la Biblia y a distinguir lo que agrada a Dios.
Samuel no solamente oyó una voz. Se levantó, prestó atención y estuvo dispuesto a hacer la voluntad de Dios. Una verdadera actitud de escucha produce obediencia.
Samuel era joven, pero Dios ya tenía un propósito para su vida. La edad no impide que un niño pueda amar al Señor, orar, servir, obedecer y compartir su fe con otros.
Podemos enseñar a los niños que hoy aprendemos a escuchar y reconocer la voluntad de Dios cuando:
Leemos la Biblia, porque allí conocemos su verdad.
Oramos, hablando con Dios y dejando momentos de silencio para reflexionar.
Escuchamos la enseñanza de nuestros padres y líderes cristianos, siempre de acuerdo con la Palabra de Dios.
Elegimos hacer lo correcto, aunque nadie nos esté mirando.
Estas acciones aparecen como parte central de la aplicación práctica de la clase.
Anime a cada niño a separar unos minutos durante la semana para leer un versículo, orar y decir:
“Señor, ayúdame a entender tu Palabra y a obedecerte”.
“Dios habla a los corazones que quieren escucharlo.”
¿Quién llamó a Samuel durante la noche?
¿Por qué Samuel pensó que Elí lo estaba llamando?
¿Cuántas veces fue Samuel a buscar a Elí?
¿Qué consejo le dio Elí?
¿Qué respondió Samuel cuando Dios volvió a llamarlo?
¿Cómo podemos aprender a escuchar a Dios hoy?
¿Qué significa obedecer a Dios?
¿Hay algo que Dios te esté enseñando por medio de la Biblia?
¿Qué puedes hacer esta semana para tener un corazón más atento?
¿A quién puedes pedir ayuda cuando no entiendes algo de la Palabra de Dios?
Cartulina o papel grueso
Colores o rotuladores
Tijeras de punta redonda
Pegamento
Una cinta de papel para formar una diadema
Cada niño dibujará y recortará dos orejas grandes.
Pegará las orejas a una cinta de cartulina que pueda colocarse alrededor de la cabeza.
En el centro escribirá:
“Habla, Señor, tu siervo escucha”.
Puede decorar la actividad con dibujos de Samuel, estrellas, una Biblia o el templo.
Al terminar, todos repetirán juntos el versículo de 1 Samuel 3:10.
Esta manualidad está basada en la actividad “Orejas que escuchan a Dios” incluida en el material original.
Señor Jesús,
gracias porque nos amas y conoces nuestro nombre. Ayúdanos a escuchar tu voz por medio de tu Palabra. Danos un corazón atento, humilde y obediente. Enséñanos a hacer lo correcto y a cumplir tu voluntad. Queremos servirte como Samuel y confiar en el propósito que tienes para nuestra vida.
Amén.
“Con la ayuda de Dios, escucharé su voz y obedeceré su Palabra.”
La oración propuesta en la clase pide al Señor ayuda para escuchar, obedecer y hacer su voluntad.

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