Hay momentos en los que nuestro corazón se siente cansado. Quizá seguimos haciendo nuestras actividades de cada día, pero poco a poco dejamos de hablar con Dios, nos distraemos con otras cosas o permitimos que las preocupaciones ocupen demasiado espacio dentro de nosotros.
También puede ocurrir que tengamos miedo, que cometamos errores o que sintamos que nos hemos alejado de Jesús. Entonces podemos preguntarnos: “¿Podré acercarme otra vez a Dios?”
La respuesta nos llena de esperanza: sí. Jesús no nos llama para rechazarnos ni nos pide que primero arreglemos todo por nuestra cuenta. Él nos invita a acercarnos, abrir nuestro corazón y permitir que su amor transforme nuestra manera de vivir.
Jesús no quiere solamente cambiar una pequeña parte
Jesús enseñó algo muy profundo cuando habló del remiendo nuevo y de los odres nuevos.
En Lucas 5:36-38, Jesús explicó que nadie toma un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, y que el vino nuevo debe ponerse en odres nuevos.
Con estas imágenes, Jesús estaba mostrando que lo que Él trae no consiste simplemente en colocar un pequeño arreglo sobre una vida que continúa igual.
Seguir a Jesús significa recibir de Él una vida renovada.
No significa que de repente nunca volveremos a equivocarnos, sentir miedo o tener días difíciles. Tampoco significa que debemos comportarnos perfectamente para conseguir que Dios nos ame.
Dios nos ama y, porque nos ama, quiere transformar nuestro corazón.
Poco a poco aprendemos a confiar en Él, obedecerle, perdonar a los demás, amar como Jesús ama y caminar con Él cada día.
Una vida renovada comienza en el corazón
A veces queremos cambiar solamente lo que otros pueden ver.
Podemos intentar hablar mejor, comportarnos mejor o hacer más cosas buenas. Pero Jesús quiere llegar mucho más profundo.
Él mira nuestro corazón.
Una vida renovada comienza cuando podemos decir:
“Jesús, necesito que seas Tú quien guíe mi vida.”
Cuando caminamos con Él, empezamos a aprender una nueva manera de responder a las situaciones que vivimos.
Cuando tenemos miedo, aprendemos a confiar.
Cuando alguien nos lastima, aprendemos a perdonar.
Cuando debemos tomar una decisión, buscamos la dirección de Dios.
Cuando vemos a alguien necesitado, aprendemos a amar.
Y cuando fallamos, en lugar de escondernos de Dios, podemos regresar a Él, reconocer nuestro error y recibir su perdón.
¿Cómo saber si mi corazón se está alejando de Dios?
Alejarse de Dios no siempre sucede de un momento a otro. Algunas veces ocurre poco a poco.
Una señal puede ser que dejemos de orar porque pensamos que no tenemos tiempo o porque creemos que Dios no nos escucha.
También puede suceder cuando dejamos de escuchar su Palabra y permitimos que muchas otras voces tengan más importancia que lo que Dios quiere enseñarnos.
Otra señal aparece cuando el miedo comienza a mandar más que la fe. Nos preocupamos tanto por lo que podría suceder que olvidamos que Dios continúa con nosotros.
Incluso podemos comenzar a buscar nuestra seguridad en cosas que no pueden salvarnos: dinero, popularidad, personas, éxitos o cualquier cosa que intentemos convertir en el centro de nuestra vida.
Nada de esto significa que Jesús haya dejado de amarnos.
Significa que nuestro corazón necesita volver a mirar hacia Él.
¿Cómo podemos volver a Jesús?
Habla con Jesús
No necesitas palabras complicadas. Puedes contarle exactamente cómo te sientes.
Puedes decirle:
“Jesús, siento que me he alejado. Necesito tu ayuda.”
Él conoce tu corazón.
Pide perdón
Cuando sabemos que hicimos algo incorrecto, podemos reconocerlo delante de Dios.
Pedir perdón no significa vivir pensando que Dios está enfadado con nosotros. Significa confiar en su misericordia y permitirle enseñarnos un camino diferente.
Abre tu corazón
Tal vez existen heridas, temores o preocupaciones que llevas mucho tiempo guardando.
Jesús quiere que puedas acercarte a Él con sinceridad.
No tienes que esconderte.
Confía en su amor
Nuestro regreso a Dios no depende de ser suficientemente buenos.
Comienza confiando en que Jesús nos ama, nos llama y quiere caminar con nosotros.
Cada nuevo día es una oportunidad para acercarnos más a Él.
Una vida diferente se construye caminando con Jesús cada día
Seguir a Jesús no es solamente tomar una decisión una vez.
Es aprender a caminar con Él todos los días.
Podemos hablar con Jesús al despertar, recordar una enseñanza de la Biblia durante el día, pedirle ayuda cuando tengamos miedo y agradecerle antes de dormir.
Son pequeños momentos que ayudan a nuestro corazón a permanecer cerca de Dios.
Y cuando volvemos a equivocarnos, no tenemos que pensar que todo está perdido.
Podemos volver a Jesús otra vez.
Su gracia continúa llamándonos.
Frase para recordar
Jesús no quiere solamente arreglar una parte de tu vida; quiere caminar contigo y renovar tu corazón cada día.
Oración final
Jesús, hoy quiero acercarme a Ti.
Perdóname por las veces en que me he alejado, he dejado de buscarte o he permitido que el miedo sea más grande que mi confianza en Ti.
Abro mi corazón y te pido que me enseñes a vivir de una manera diferente.
Ayúdame a confiar en Dios, obedecer tu Palabra, perdonar, amar a los demás y caminar contigo cada día.
Gracias porque no tengo que ganar tu amor. Gracias porque Tú me amas y puedo volver a Ti.
Renueva mi corazón y ayúdame a seguirte.
Amén.
Preguntas para reflexionar en familia
¿Hay alguna parte de mi vida en la que necesito volver a confiar más en Jesús?
¿Qué cosa sencilla podemos hacer esta semana para acercarnos más a Dios como familia?
¿Hay algún miedo, error o preocupación que hoy queremos entregar a Jesús en oración?
Da hoy un paso hacia Jesús
Si este devocional habló a tu corazón, escribe en los comentarios:
“Señor, ayúdame a volver a ti.”
También puedes compartir este mensaje con un amigo, un familiar o alguien que esté pasando por un momento difícil y necesite recordar que todavía puede acercarse a Dios.
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